Cumpleaños de un amigo, que mas, hay que ser socialmente responsable. Sonrió porque como cada año me comisionaron tres chicas; vas por ellas, viven por tu zona, no seas mala onda. A una de ellas la conozco, fue un amor fugaz y siempre eterno, la deseo pero no me importa no tenerla, esos labios eran maravillosos y que decir cuando estaban allá abajo, hoy esta muy suspicaz; seguramente este mes se la ha pasado muy aburrida y quería jugar conmigo.
He cambiado de terapeuta; he ahorrado mucho gracias a eso, cuando el remordimiento va mas allá del cargo moral, en vez de regalarlo a una psicóloga (siempre mujer, mínimo una hora de piernas lindas) ayudo al soporte de una cantinita de mala muerte (aunque morir tomando no sea tan malo) y me agarro al primer borrachito que veo. Ahora él escucha mi relato con atención de maniquí.
Esa noche no prometía nada, a no ser por ese tequila apócrifo exquisitamente delirante mi vista empezó a rondar con mas atencion la casa. Si la ví, nunca me llamo la atención; las mujeres de mis amigos eran intocables, pero al deshacerse de su abrigo áquel vestido rojo la despojó de su propiedad. Ni un instante dudé de que pasaría la noche conmigo, solo era cuestión de tiempo y espacio. A cada trago la sutileza de sus movimientos me causaba un escalofrío delicioso. Una niña convertida en mujer gracias a la magia de ese vestido que suplicaba ser arrancado de inmediato, de esa zona que moria por comerme, de esa piel que marcaría para siempre.
Otro trago de whiskey, la noche, el tiempo, en este lugar asqueroso son mas relativos.
Pero tu no lo eras, eterna en ese instante en el que abordamos el auto, la luna un milagro y un amigo que no conoce el olor del deseo. Dentro las palabras cruzadas no importaban mucho. La situación la planteamos con las miradas. Las vías del tren el lugar ideal. Sin tanto ruido tu respiración era nerviosa, mi mano toco tu cara, el primer beso, alcohol y tu piel electrizada, mi mano poco a poco bajando por tu espalda, eres tan pequeña, y tu cubierta de fuego descubrió tus pequeños pechos, delicados ,erectos, comencé a besarlos lenta, cálidamente, mis manos los abarcaban completamente. Me necesitabas dentro. Los vidrios empañados, los latidos de tu corazón, te tome de la cintura, levantando un poco lo que quedaba del vestido escarlata, te puse sobre mis piernas, mi mano rozaba tus muslos y tu humedad, era maravilloso tenerte así. No te di oportunidad, mi primera penetración te robo un lamento, mis manos te presionaban para entrar mas, era tuyo. Ese vaivén de caderas, esa humedad cálida, sudor corriendo por tu cuello, pezones a punto del colapso. La explosión fue inevitable... Podía sentir tus pequeñas convulsiones, como te venias, tu abrazo, tu fragilidad, primero diosa luego un ser tan indefenso, tus lagrimas me conmovieron. Te bese tiernamente, mas no te di palabras de amor...
Aquí en la cantina todo es tan relativo.¿Tu que piensas mi querido amigo?
- Invitame otro ¿no?
-Claro.
Sin duda cuanto dinero me he ahorrado.
Buenas noches princesa de porcelana.
