4.16.2010

Batalla.

Publicado por LETRA
Un rechinido mas, un individuo cualquiera cruza la puerta; hoy no vendrá, mejor para mí. ¡Espere!- un repentino parón de puerta evitando ser cerrada; estaba ahí, con paso apresurado cruzó el umbral para ingresar a clase, tan despistado y desinhibido como siempre, cruzó toda el aula para ocupar un lugar justo en la otra esquina donde le observo.
Mi respiración se agita; gracias a la burla que tengo por senos es imposible no mirar como mi corazón está a punto de salir de mi pecho, disimula un poco, no puede notar como se eriza mi piel cada vez que me mira, sutilmente me busca con la mirada, por fin se cruza con la mía, que excitante es ver como me desnuda con la mirada y procedo a responder con una sonrisa coqueta, lo suficiente para provocar no solo desnudarme.
Hoy es diferente, ya no existe espacio en mi mente que no sea él, solo escucho breves frases de esta esplendida cátedra. Como juego mental, solo logro escuchar y conjugar las palabras desnudez, deseo, belleza, exaltación, ¡por todos los cielos!, es mas que una tortura, no concibo una imagen más que no sea el encuentro cercano de mi pálida piel con el imponente semblante de su dorso. De repente; todo se detiene un momento, ya no escucho el balbuceo, al salir de trance todos están por salir, parece que todo se ha terminado. Es entonces cuando tomo mis cosas y sigo humedeciendo mis sueños con la imagen de su cuerpo.
-¿Qué es esto?, ¿quién ha osado en tomarme por la cintura?... Conozco esas manos, son las mismas que recorren mis pechos noche con noche para llevarlos lentamente a sus labios, si, conozco ese aroma, es el mismo que inunda mi cama al solo recordar su nombre…
-¿ya te marchas? - escucho como dulce melodía tan cerca de mi oído, esta ves mis pechos no ayudaran de mucho, -ven, te quiero mostrar algo.
Cual amante espera la entrada victoriosa de su querido, puedo sentir como sus manos se deslizan por mi frágil cintura hasta llegar a mi mano, aunque he de confesar que espera otro destino.
Es entonces donde caigo en un nuevo trance, es casi imposible visualizar a donde me dirige, el me guía y eso es suficiente para mí, no podía estar en lugar mejor que no sean sus manos…
He perdido la noción de cuánto hemos caminado, ni siquiera puedo concebir la dirección que hemos tomado, - Llegamos- con un tono solemne, habla muy cerca de mí, -¿te gusta?- no puedo imaginar lo que me rodea, solo se que estamos solos, una luz violeta inunda el espacio, intento aterrizar un poco mi mente y logro percibir una cámara de vídeo dirigida a una cuantas sábanas blancas en piso - ¿Dónde estamos?- El desconcierto inunda mi ser, mas puedo sentir como una helada ráfaga sube por mi espalda. – es mi próximo escenario- responde, -mi proyecto que tengo tiempo elaborando, necesito tu opinión-. Mi mente vuela tan lejos como la sangre que recorre mi cuerpo, - se me ocurren tantas cosas por decir -. Una risa estruendosa invade el espacio, es inevitable detectar la perversión de ese sonido. No puedo reír, ni siquiera moverme, ¿Qué me esta pasando? Algo invade inevitablemente mi cuerpo, solo puedo girar un poco para encontrar su mirada. Son sus manos, de nuevo sus manos, las misma que sujetan mi rostro para ayudar a girarlo y lentamente dirigirlo al encuentro de sus labios. Es un suave juego de roces entre los dos actores, respiración agitada, humedad en su rostro, son de nuevo sus manos que exploran mi espacio, de momento son esas sábanas las ahora cómplices de este juego, de sus manos acariciando mis pechos, mi espalda y más profunda intimidad. El juego ha terminado, es hora de culminar la complicidad del espacio, lo puedo ver en su mirada, es que me arrebata de toda fortaleza y me hace caer sobre su cuerpo, ahora soy suya, y sinceramente mi final ya no importa…
Ahora sus manos reclaman lo suyo, su boca parece absorber mi existencia, ya no hay vuelta atrás, ahora somos uno, mi frágil cuerpo ya no puede escapar, ahora solo soy parte de ese vaivén de caderas, una batalla donde el ganador ha marcado su victoria…
Es un nuevo trance, la batalla ha terminado, mi cuerpo llego reducido a humedad, él suspiros, son de nuevo sus manos, en ese juego de hipnotismo, son de nuevo esas sabanas, las que solo logran cubrir una pequeña porción de mi existencia, son de nuevo sus labios, que buscan apresuradamente mis pechos, para provocar de nuevo al enemigo y comenzar una nueva batalla…